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Review de Damn, de Kendrick Lamar

Y por fin lo tenemos aquí. Estamos ante uno de los albums más esperados del año, así que decidí que era mejor tomarme el tiempo necesario para escucharlo en profundidad antes de dar mi opinión. Con obras así descubres nuevos y pequeños detalles con cada escucha; en cierta forma las tienes que asimilar, intentar verlas de la forma en que su autor quiere que la interpretes, y Lamar tiene mucho que contarnos aquí.

Para empezar y resumiendo; sí, está a la altura de lo que se espera de Kendrick Lamar.


To Pimp a Butterly fue un éxito rotundo tanto  a nivel de ventas como de crítica. Kendrick se rodeó de los mejores para gestar algo único; Dr Dre, Flying Lotus, Top Dawg, Thundercat, o Terrace Martin entre otros pusieron su granito de arena. Fue una tormenta de jazz, funk y Spoken word que, junto a las brillantes letras de Lamar, se llevó por delante a toda la competencia que encontró a su paso en 2015.

Y qué pienso de Damn? pues que es un pedazo de historia. Para mi es un homenaje al mejor rap de todos los tiempos. Es una delicia poder decir este tema suena a Eminem,  a Dre, a Outkast y que, aun así, su voz y sus letras sean distinguibles; es su estilo, su rollo, es Lamar por encima de todo.

Kendrick es de la vieja escuela. Estamos en una época en la que cualquiera puede grabar, mezclar y masterizar un disco en su casa; blogs como el nuestro reciben cada día cientos de discos amateurs. Los grandes estudios están desapareciendo, y llega Lamar y nos regala esta joya sonora. Impecable a nivel técnico y creativo, el LP derrocha personalidad por los cuatro costados. Se nota el esfuerzo por hacer algo decente, y se agradece.

Por otra parte, el punto fuerte del disco, y de Kendrick, es su storytelling; sus historias. Las aventuras de Lamar en una America contemporánea son un retrato de la sociedad actual con todos sus vicios y virtudes;

I’m so fuckin’ sick and tired of the Photoshop
Show me somethin’ natural like afro on Richard Pryor

canta en Humble. Se trata de un tema de instrumentación sobria; abre con un riff de guitarra distorsionado seguida de una melodía de piano sencilla y directa que nos guía durante todo el tema. Kendrick tiene un mensaje en forma de letras para sus rivales ; el rey está de vuelta.

“bitch, sit down, be humble”

frase que repite como un mantra. Y es que la repetición ha pasado a formar parte de su arsenal de recursos; como los cambios de tempo, presentes en varios tracks.

Por cierto ya que hablamos de Humble, no podemos pasar por alto su video oficial. Es un metraje que enseña tanto en tan poco tiempo, que necesitarás de varios visionados para estar seguro de lo que ocurre y nos quiere transmitir Lamar.

Y, si bien es verdad que Humble es más crudo que sus anteriores canciones, no todo el disco va en esa dirección. También hay espacio en él para tracks que abrazan el soul, jazz y demás géneros que tanto le gustan al artista americano – y a nosotros, por cierto-. Por ejemplo el tercer track – Yah- cuenta con una instrumental relajada; de tintes espaciales en cuanto a diseño sonoro, llena de sintetizadores y una versión super melódica de su voz. Luego están Pride o Lust, con ese toque tan característico del Southern Hip hop con sus riffs de guitarra y frases de vientos. De hecho hay varios momentos en los que he pensado, ostras! esto podría ser obra de Andre3000 o Big Boi; y estoy seguro de que Kendrick es tan fan de su álbum Stankonia como yo, y me encanta!

 

You motherfuckers cant tell me nothing

Nos avisa al empezar el segundo track del disco, DNA (tenéis el video más arriba). Lamar brilla aquí de manera particular; se le ve cómodo. La instrumental le deja espacio, él se recrea y nos entrega lo mejor de disco. Es, en estos aspectos, donde más me deslumbra Damn; donde me atrapa y me hace pulsar Rewind.

Y siguiendo con el hilo de los temas que más me gustan, encontramos Element. Un track que empieza con voz en reverse seguida de una entrada rapidísima de Lamar; contundente en la forma y denso en léxico. Le respaldan un clásico Boom Bap a la batería, un piano tocando acordes en tonos menores y un estribillo pegadizo. Acaba con un twist de tempo, de rápido a lento, con la entrada en escena de un colaborador de voz grave.

Por otro lado, están los temas que solamente cumplen que son, por suerte, los que menos abundan. Hablo de temas como Loyalty, con colaboración de Rihanna o XXX. El primero es un track con buenas ideas -me flipa el twist que le da al típico efecto vocoder- pero que no sobrevive a las expectativas. En el segundo, XXX , Bono cumple, no desentona. Pero me da la impresión que está un poco, no sé, de más. Yo esperaba algo más cuando vi que colaboraba en el track; esperaba algo de U2 , alguna idea o rasgo característico, algo más de colaboración y fusión de estilos.

Y luego por encima de todos está Fear: un tema que ya os adelanté que era mi favorito. Aquí Lamar saca sus mejores armas y las pone sobre la mesa. Rapea sin prisas, sin descanso, conservando el aliento en todo momento. Se sabe superior, su storytelling desborda. Es un tema con varias partes diferenciadas, lleno de soul y rimas simplemente geniales.

“I’ll beat your ass, keep talking back

I’ll beat your ass, who bought you that? You stole it”

I’ll probably die because I ain’t know Demarcus was snitching

I’ll probably die at these house parties fucking with bitches”

 

 

Y en conclusión, para acabar ya con la parrafada, decir que para mi este es un buen momento para la música en general. Es de esos momentos que recordaré con cariño cuando eche la vista atrás. Y lo que es más importante, tengo ya en la memoria recuerdos asociados a las canciones de Damn, hecho que le da aún más valor si cabe al disco de Kendrick Lamar.

Imprescindible.

 

 

 

 

 

 

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MistaMike

Editor y fundador de Explicit Mag.

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